«It’s good to have an end to journey to; but in the end it’s the journey that matters.» —E.H.

Uno / FLASHBACKS

Volver, y sentir la extrañeza de aquel lugar que sabiéndolo mío, ya no lo era..

El orden sólo intentaba opacar burdamente lo que todos parecían saber -aunque callaban-, y yo iría sórdidamente descubriendo… como llevado de la mano, ya sin poder tomar opción…

La sala esta vacía.. en sus muebles, libros, fotos.. y trofeos: vacía. Y todo espantósamente en su lugar. Recorro el espacio del sofá hasta la vitrina.. seis/siete pasos… siempre pensé que eran menos.. Evitando mi reflejo… sin verme, desplazo el vidrio, y tomo dos vasos… Vieja costumbre.. Entre mis dedos rechina el cristal, más sonoro que otras veces, como si fuera la primera vez que lo oigo: y me sorprendo en un sobresalto.

Aún no puedo precisar concretamente cuantos días pasaron allí… Según Mary ha sido una semana. Ya hace dos que me trajeron.. aunque por momentos parece que sólo hace unas horas.. y no creo haber regresado del todo. Siempre es así, algo de mí se desprende, y va quedando…

No pienso dormir. Ya no puedo. Ya no encuentro la forma.

Cierto ruido ante mis pasos.. al caminar, me inquieta -y hasta quizás me ayude..-. Mi cabeza da vueltas y me pierdo para encontrar las pocas imágenes que me quedan de aquellos días.. Sí, quizas sean esos días.. Todos..

Las reuniones. Las personas. Los viajes. El mar. Los disparos. La violencia. Todo.. Todo está ahí.. Intacto. Y yo sin poder decir nada… parece que finalmente debo callar… Quizás siempre fue así.. escribí para callar.

Cuando el sopor se disipa.. aparece la figura en blanco del fulano ese que me conecta, y masculla algo de no-se-qué.. porque dejé de oirlo diez minutos antes.. El dolor.. Los primeros días resistía.. Bueno: al menos lo intentaba.. Luego ya no.. encontré que así dolía algo menos.. no en el momento, sino durante las horas que seguían. Es curioso: aún logré encontrar algo…

El azul del mar de Cojímar me llena los ojos. Es un sueño. No están ni el viejo, ni el picudo.. tampoco Manolín. Sólo soy yo, que sin poder detenerlo, caigo de lleno; rígido, y pego contra el agua.. Me sumerjo. Ya no necesito respirar.. Así el dolor aplaca…

Luego me despierta un aroma. Las colinas y el verde. La tierra seca. El sol. Sí, es Ése Sol.. Y el ir y venir… Sin rumbo.. ese particular.. el miedo de no sentirlo, y sí.. Aunque en realidad: también fuimos valientes. No sólo era «evitarnos».. sino que también teníamos ideales.. ¿Acaso ya se perdieron?… O -quizás-, sólo también fueron incidentes…

Jarama y el XV.

Marta y su risa.. -¿Dónde estás amor? ¿Dónde quedaste? ¿Dónde quedé?-… Es aquí cuando despierto…

O quizás no.

El rumor de calle Obispo es continuo con El floridita y su gente… y sólo puede aplacarlo el silencio del profundo mar de Cojímar. Ahí estoy. Parado. Viendo al Pilar mecerse…

Ahora ya pocos me dicen Papa.. y en algunos al hacerlo, es como escuchar una burla.. Que pueden saber de eso.


Dos / CRAZY HORSES

Esta «hada verde» cada vez más pierde su sabor.. ¿O será que mi vida es la que lo ha perdido?..

Una irreparable y frenética ira irrumpe.. que ni el impacto del vaso contra la bibilioteca logra equilibrar.. Ni contraponérsele. El vaso no se rompe. Un resto de su contenido parece insistir en indicarme que, aunque caído.. siempre algo queda… retenido.. adentro.. Ya no encuentro el humor oculto en estas cosas. La vida se lo ha llevado. Como también se ha llevado mis recuerdos.. mis imágenes y mis palabras.

Es Mary quien retorna a mí. Y ante quien siento vergüenza. Su mirada, aún con amor, me inquieta y calma. Parece que algo me dice pero no logro escuchar.. Sólo es la mímica de sus labios.. Sus gestos.. Sus ojos. Su leve y tibia sonrisa que quiere disimular -intuyo- su dolor. Es fugaz. Luego su mirar cambia.. y torna hacia lo cotidiano.. «Aquí no ha pasado, ni pasa nada…» Es como si esta actitud invitara a que la rutina avance y nos subyugue… Algunos lo logran. Yo ya no.

Es verano, y Bumby y Patrick.. corren en una senda… los veo llegar… arriban hacia mí.. Luego es verlos alejarse.. riendo… No hay sonidos.. Sólo imágenes. Greg aparece y cae.. queda tumbado.. como suspendido.. Aunque, luego, se levanta o es levantado.. Y sigue… Y finalmente desaparecen…

Me doy cuenta que el enojo sólo es excusa. Es dolor. Atrás del enojo, se encuentra el dolor profundo. No siempre ha sido así.. Hubo tiempos en que mi «apacible» temple lo podía todo. Y si no, lo golpeba hasta que sediera… Me sonrío.. e imagino mis gestos. Mi otro vaso -ya a medias- me captura en ilusiones pasajeras. Viejos fantasmas.. aunque cotidianos.. que sólo he podido empezar a verlos recientemente… Indiferente. Podría hablar de éllo.. pero.. ¿a quién le importa?…

Me acaloro, y mi riza retumba en la sala, quizás sea la medicación, más el hada… ¡Me siento bien! ¡Volví!.. No. Ya pasó.. fue un atisbo de lo que era.. de cómo era yo… De ese «gran hombre que todos querían y admiraban..» ¿Habrán sido sinceros? Algunos, quizás… Quisiera salir corriendo de acá, pero no puedo moverme.. ya no siento mis miembros.. es como verme sin ser yo… es como cuando recorro el pasillo en la silla de ruedas que me retorna a la habitación luego de la sesión… Mi grito mudo se transforma en la saliva que siento caer y quedar retenida en mi mentón, aunque ahora son lágrimas. Mi cabeza gira y gira sin parar.. no hay quietud: todo es movimiento y vértigo, que no logro precisar. Estoy sentado desde hace horas -quizás…-, y sin poder desviar la mirada o poder quitarme esto de encima…


Tres / FUCK OFF!!

Cuando llegué aquella tarde lo primero que hice al entrar en la habitación fue ver si estabas ahí. Fue verte y un atisbo irrumpió.. pero no logré sonreir.

Volteo y vuelvo a verte.. Llevado quizás por tu encanto.. Estás ahí.. Radiante. Exquicita. Un brillo te hace destacar de entre todos y tantos… que son sólo sombras… Siluetas amorfas. Ansío tenerte en mis manos, sentirte entre mis dedos.. Voluptuosamente.. entrar en tu encanto. Mis manos tiemblan. Mis palmas rubicundas, mis dedos inflamados, y el ligero temblor que no cede.. y que no puedo discernir: ¿necesito otra hada? ¿Algo me inquieta? ¿Tengo miedo?… ¿Es esto sentir temor?… Después de tanto, finalmente está aquí… Pero: ¿a quién quiero engañar? Siempre ha estado aquí. Quizás recién ahora me animo verdaderamente a verlo.

Brillas…

El sumbido en mis oídos se funde con el del silencio… Me sumerjo en la noche.

Y sólo es tocarte.

¿Cómo será el nuevo día?… ¿Cómo será cuando llegue?… ¿Me esperan? ¿Quiénes estarán allí?… Es curioso. Ésta sed que me embarga, creo seguirá por siempre… hasta que finalmente aplaque…

Recorro estos pasos entre nosotros, ya no se cuantas veces… Te alcanzo y siento tu frío. Luego tu calor… Y me quedo en el estruendo, ya sin dolor…

Y es tu olor el que me llama… Tu golpe. Tu calor y tu olor. Bendito olor…

Las aves comienzan su conversar…

Es tiempo, YA amanece… (Voy).


‘The Last Night’. Relato libremente inspirado en la última noche de Ernest Hemingway. A modo de modesto homenaje, al hombre que vivió lanzado en la intensidad de sus pasiones, y por quien en sus palabras, las campanas aún parecen tañir… — (Sabrá comprender mi atrevimiento) –.

~Gustavo A. Zanetti –  Verano/Otoño; 2018.


 

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abril, 2018

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