Cómo Habrá Sido… – Un cuento de Navidad –

 

Más de una Historia podría escribirse sobre la Luna de Noche Buena. Es la Luna que iluminaba Belén. Y aunque no guió a los reyes, es la que también iluminó a los pastores.

La tradición no habla de élla. No cuenta su historia. Pero, en la que luego sería conocida por nosotros como la Noche Buena, en el Cielo de Belen… alumbró al Niño Bendito que cambiaría el curso de la Historia Humana…


 
 

Para C. P. –Junto con mi Amor…

 

COMO HABRÁ SIDO…

— Un Cuento de Navidad —

_ El sol quemaba como pocas veces y ya no podíamos avanzar. Estos días han sido sumamente duros. Aunque no quiero mostrarme débil.. Se que élla presiente mi sentir. Está mas callada que lo que acostumbra.. aunque también, sé… que no es de hablar por hablar. Extraño su risa…

_ Como haré… -Es en lo único que puedo pensar…- ¿En cómo haré?.. Para seguir.. Para llegar… Este Niño.. Este bendito Niño que llevo.. ¡Padre! Dame fuerzas.

Lo miro y sé que no se quiere mostrar débil. Cuanto nos ama. Sé que es fuerte, pero este viaje… así… nos ha debilitado mucho.

 

_ Aquél día casi no había comido. Venía trabajando dúramente en la tabla y en la puerta que Aaron quería para la casa de su hijo… el pequeño Jerome que ya había crecido.

El Hombre surgió de la nada y pronunció mi nombre. Lo demás, ya lo conoces… No es miedo lo que se siente, sino incertidumbre.

Quería irme.. Sí: huir… Me avergonzaba. Que estúpido he sido… Pero: ¿qué harías tu?…

La miro caminar, y es: tan fuerte. Y yo… tan débil a su lado…

_ ¿Qué pensará de mí?… Todos estos días… Todos estos meses… Qué pensará de mí…
Sé que también el Hombre lo visitó y le habló… Lo sé, aunque no me lo haya dicho aún. Lo sé.

Es noble. Solo él podía ser. Pero ¿yo? ¿Por qué yo?…

_ Presiento que esta noche ya estaremos a salvo. No lo sé. No sé si lleguemos a tiempo siquiera, pero dónde y cómo sea: estaremos a salvo.

Parece que tiene dolor y su rostro es como si se iluminara más. Es absolutamente bella. Sus ojos pardos, y en esta luz, miel… y su mirada sólo inspira respeto y admiración. Quizás sea mi amor hacia élla, no lo sé… nunca vi ojos así…

Un alto. Acordamos descansar, beber unos pocos tragos y comer las bayas e higos que trajimos y que estando ya tan maduros… se perderían…
Vamos a descansar.

. . .

Éllos caminan y en cada paso, cada recodo del camino… cada subida o descenso somos nosotros Humanos los que caminamos también. Son éllos y nosotros. Y es el Dios prometido que arriba.

. . .

_ Recuerdo cuando me lo dijo. Recuerdo su voz dulce. Su mirar eterno. Sus manos en torno a las mias… apenas rozando las mías, aunque me sostenía sin retenerme…

_ Está tan próximo ese día que hablamos… ya serán 9 meses casi.. pero es «ayer»… En ese momento no sentí temor y sé que él tampoco. Solo amor.

_ Caminar. Andar. Recorrer. Querer llegar. Sólo pienso en éso, y en cómo hacerlo. Y… al voltear a verla… es… No sé lo que es… Es encontrar sus ojos..
Es reverencia. Es verla y sentir el respeto más grande que he sentido… sólo ante el Padre, aunque distinto…

¡Allá!.. Allá se ve el bosque viejo… Ya estamos cerca…

. . .

El paisaje iba de pronto cambiando. La mata, y la zarza se tranformaban en arbustos… y finalmente alguna ligera silueta a lo lejos iba indicando la proximidad de alguna vegetación.

Pocos árboles pueden sostenerse aquí… Pero éllos, serían testigos privilegiados de esta marcha. De este andar. Y del llegar a destino de estos Madre y Padre… junto a su niño aún por Nacer…

Esa noche se hospedaron junto a otros. Estaba tan lejos de su conciencia poder comprenderlos…

. . .

_ ¡El Niño ya viene!. ¡Vámonos!
Fué su pedido, y aunque sin palabra, no dude en juntar las cosas y salir…
¿A dónde ir Maria? ¡Mujer! ¿Qué quieres hacer? Ya está tarde y anochece…

_ ¿Cómo olvidar su rostro?
¿Cómo olvidar sus gestos?
Y ya estando fuera… Poder sentir su inagotable fidelidad. Ahí, me dí cuanta de por qué era él también el elegido…

_ Lo siento. Lo siento tanto… Es que no puedo aún «solo dejarme llevar»… Es que quiero comprenderlo… aunque sé que no puedo, aún sigo en ése esfuerzo de querer entender…

Me pides salir… Ya estamos afuera… Y parece que «él» quiere guiarnos…

_ Sentí que teníamos que salir de allí… No era ése el Lugar… Sino aquí… En esta quietud. En este establo. Sí. Aquí. Nada nos molestará ya. ES AQUÍ.

. . .

La luna brillaba complacida. El Cielo a su alrededor parecía tomar distintos tonos azules-cianos-celestes…
Tímidas nubes se alejaban apenas, imperceptiblemente… Y una brisa «distinta» los acompañaba en el arrullo del Niño.

. . .

_ Solo mirarlo. Mi hijo. «Aunque extraño», al sentirlo lo reconozco como «parte de mí»… Élla esta bien.

_ ¡Mira! ¡Mira José! Mira su carita…
Su manita… Sí… Sí; ¡mira!
Ven.. Ven junto a nosotros. Ven esposo mío… Que el Viaje recién comienza…

. . .

El brillo en el Cielo no cesó en varios días… Muchos llegaron hasta ahí… Llevados… Traídos… O, sin saberlo… Aunque, claro: ya conoces la Historia…

Pero… lo que no conoces… Es en ése Cielo. Ésa Noche. En ése Tiempo. Cómo brillaba ésa Luna…

. . .


~ GZ.
Víspera de Navidad / Noches Santas. 2018.

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