La cualidad científica de la Antroposofía

 

— Publicado originalmente en Antroposofía en el Mundo  18/12.
Ilustración orignal de Camille Lauth.

 

¿Cómo puede justificarse filosóficamente la cualidad científica de la antroposofía?

Iris Hennigfeld

La antroposofía no es una ciencia en el sentido habitual, no es una recopilación de conocimientos, no es una enseñanza con contenidos con la finalidad de ser aprendidos y reproducidos. Más bien, es un camino de conocimiento, que «se toma como objetivo conducir lo espiritual en el ser humano hacia lo espiritual en el cosmos». En un anexo de su escrito ‹En torno a los Enigmas del Alma›, complementando lo que dice en el capítulo ‹Antropología y Antroposofía›, Steiner aduce que, por un lado, hay personas que siguen este camino
de conocimiento mediante la experiencia inmediata de la vida anímica-espiritual, y que por otro lado hay aquellos que además buscan una justificación científica o «filosófica» I.Rudolf Steiner ‹En torno a los Enigmas del Alma›, GA 21. de la antroposofía y su camino de conocimiento. Steiner afirma que el lenguaje de la filosofía es particularmente adecuado para tal justificación, ya que los conceptos filosóficos en sí, encierran «elementos» que conducen a las «ideas antroposóficas».

El Hombre como ser anímico-espiritual

En analogía con la ciencia natural, que investiga los procesos físicos en el ser humano y en el mundo, la ciencia que se ocupa del espíritu se dedica a «la contemplación de los procesos espirituales en la vida humana y en el universo» II.Rudolf Steiner, ‹Teosofía›.. Así como el «ser humano sensorial» es el tema de la investigación antropológica, la antroposofía o «ciencia espiritual» es el conocimiento del ser humano interior o «ser humano espiritual» III.Rudolf Steiner, ‹Filosofía y Antroposofía, GA 35..

La ciencia espiritual pretende «hablar del mundo no sensible de la misma manera que la ciencia convencional habla del mundo sensible». IV.Rudolf Steiner, ‹La Ciencia Oculta›, GA 13. Por lo tanto, como señala Rudolf Steiner con referencia a las ciencias naturales de Goethe, la característica común de las ciencias naturales y la ciencia espiritual se expresa en la misma orientación empírico-metodológica. Las ciencias naturales modernas generalmente proceden con métodos experimentales e inductivos, de tal manera que, en base a ordenar un conjunto de hechos, llegan a conclusiones abstractas para luego avanzar a tesis científicas de mayor generalidad (teorías), que a su vez sirven de punto de partida para sacar conclusiones ulteriores.

En cambio, la ciencia espiritual (o la ciencia de orientación goetheana) observa los fenómenos relacionados y establece un cierto orden entre ellos de modo que la observación del conjunto de los fenómenos revela el principio, o sea la idea, subyacente a ellos. La ciencia espiritual se basa en un concepto de experiencia que incluye la experiencia suprasensorial y la intuición (la evidencia intuitiva). Esta concepción empírica ampliada de la ciencia espiritual es comparable con el enfoque fenomenológico de Edmund Husserl, quien en su obra ‹Logische Untersuchungen› (Investigaciones Lógicas) también habla de la «intuición categorial» V.Edmund Husserl, ‹Investigaciones Lógicas›. La Haya, 1966. para describir cómo llegan a la conciencia los conceptos generales e ideas.

Frente al concepto estrecho del empirismo, Husserl pone la «intuición original» VI.Edmund Husserl, ‹Ideas para una fenomenología pura y una filosofía fenomenológica›, La Haya, 1976. o «evidencia». La experiencia de la «evidencia» significa «contemplar las cosas en su esencia espiritual» VII.Edmund Husserl, ‹Meditaciones cartesianas›, La Haya, 1973.. No se trata de una forma de irracionalismo; la experiencia de la evidencia se origina como consecuencia de ciertos procedimientos metodológicos previos, o, en el sentido de Rudolf Steiner, como el fruto de un camino interior de conocimiento.

La idea del conocimiento

La ciencia que se ocupa del conocimiento y la ciencia es la filosofía. Dentro de sus disciplinas, la filosofía tiene que dar prioridad en primer lugar a la fenomenología del conocimiento — una fenomenología que se centra en la observación y en la experiencia del propio pensamiento y conocimiento. Por eso Heidegger, siguiendo la línea de Husserl, definió el fenómeno como «lo que se revela por sí mismo» VIII.Martin Heidegger, ‹Ser y Tiempo› (1926), Tübingen 2006.. Pues La fenomenología filosófica y la epistemología de Rudolf Steiner coinciden en que esta «contemplación de la esencia» solo puede suceder cuando, en cada uno de sus pasos, la conciencia sabe justificar ante sí misma tanto su actividad como el contenido de la misma.

Rudolf Steiner había elaborado el método en la ‹Filosofía de la Libertad› como observación del pensamiento o de los propios procesos anímico-espirituales. Husserl por su parte, había desglosado el método de observar el propio pensamiento con los conceptos de «conocimiento de la conciencia en general», «reflexión» fenomenológica, «contemplación de la esencia» y «percepción de la esencia» IX.Edmund Husserl, 1976..

Homo faber. El conocimiento orientado al rendimiento

Hoy, sin embargo, estamos muy lejos del ideal de una ciencia que se dirige al mundo y al ser humano en cuanto a su verdadero propósito, su verdadera naturaleza. Vivimos en una época en la que el conocimiento sirve principalmente para la transformación del mundo y su dominio práctico en el sentido de los intereses supuestamente «humanos». ¿Pero a servicio de qué intereses, y para el beneficio de quién?

En su escrito ‹Conocimiento y trabajo›, el filósofo Max Scheler (1874-1928) desarrolló una visión crítica de la forma predominante de conocimiento del siglo XIX, que es una consecuencia de las ciencias naturales en su orientación materialista (o sea positivista y empirista), y lo describió como conocimiento de «dominio», «rendimiento» y «trabajo» X.Max Scheler, ‹Conocimiento y trabajo›, Frankfurt a. M. 1977. La concepción del trabajo se basa en la imagen del ser humano como «homo faber», del ser humano que realiza un trabajo útil y eficaz. Por ejemplo, si bien el ideal de educación de Wilhelm von Humboldt se centró en el desarrollo de las facultades del ser humano integral, el objetivo principal de las instituciones educativas modernas es la competitividad internacional, la capacitación especializada, y la alta cualificación frente al «mercado laboral». El ser humano es considerado un ser funcional, el interés por la verdad y el ser humano radica en la búsqueda de la utilidad práctica.

El «conocimiento práctico» encontró su expresión filosófica en una corriente del último tercio del siglo XIX y principios del siglo XX, en el así llamado pragmatismo. Una corriente que se caracteriza por la máxima de que todo el conocimiento y toda la verdad se alcanzan mediante el contacto activo con las cosas reales. Únicamente lo que resulta productivo y útil, recibirá su justificación o su «verdad».

La filosofía puede entenderse como una reflexión y expresión consciente de lo que vive en el inconsciente de las personas y se manifiesta solo de manera indirecta en sus acciones. Por esta razón, Rudolf Steiner enfatizó que el pragmatismo no solo surgió de las cabezas de algunos filósofos XI.Rudolf Steiner, Metodología y naturaleza de la formación de la palabra, GA 280. sino que ya se había apoderado de la realidad de gran parte de la humanidad.

Participar en la naturaleza de las cosas

El otro extremo del pragmatismo es la ciencia encerrada en la torre de marfil, la llamada «ciencia por la ciencia», una ciencia contemplativo-teórica, de poca relevancia para la vida real. Tanto el saber práctico como el conocimiento autosuficiente son formas de conocimiento que, en el naciente espíritu humano, se pueden apoderar del espacio designado para otras posibles preguntas tales como: ¿Qué es la verdad, qué es el conocimiento? ¿Y cuál es el objetivo de toda ciencia? Todo conocimiento, según su propia naturaleza interior, debe estar el servicio del devenir. Scheler diferencia dos objetivos ulteriores: primero, el devenir del ser humano o de la «persona espiritual en nosotros», que podemos denominar como «conocimiento conocimiento orientado a la formación personal» y genera una concienciación gradual del «macrocosmos» en el «microcosmos» humano XII.Max Scheler, Ibídem.; y en segundo lugar un conocimiento que concierne el origen y el devenir del
mundo. Se trata de un conocimiento capaz de conducir al mundo y al ser humano a su verdadero destino. Scheler llama a este conocimiento el «conocimiento salvador», que se caracteriza por su interés en «la esencia y el fondo de las cosas» (op. Cit., Pág. 19). Según Scheler, el ser humano busca esencialmente una «participación» en este fondo del ser, y «en el ser ajeno del otro ser» (Op. Cit., P. 19) «Lo ‘conocido’ se convierte en ‘parte integral’ del que ‘sabe’, sin ser desplazado del sitio que ocupa y sin ser sujeto a cualquier manipulación» (op. cit., p. 16). Rudolf Steiner llama a esta forma suprema del conocimiento la «intuición», a la que también denomina «la vida de las cosas en el alma humana» XIII.Rudolf Steiner, ‹Los niveles del conocimiento superior›, GA 12..

En esencia, el espíritu busca participar en la esencia de las cosas. En este acto, se trasciende a sí mismo. Scheler dice: «No veo otro nombre para esta participación más que amor, devoción: como si fuera una ampliación de los límites del propio ser y del propio modo de ser a través del amor». XIV.Max Scheler, Ibídem. Este tipo de conocimiento no es útil o instrumentalizable como tal, sin embargo sirve para «ampliar y aumentar nuestra relación con el mundo» y, al mismo tiempo, permite elevar las cosas a su significado objetivo. El conocimiento participativo significa «redimir» o, con otra palabra, «hacer renacer» a las cosas.

La «participación» del ser humano en otro ser se realiza mediante el despertar de un «sentido interno», o de autoconocimiento. Porque: «Antes de entender cualquier cosa, hay que entender el pensamiento». XV.Rudolf Steiner, ‹La Filosofía de la Libertad›. GA 4. En el autoconocimiento, el ser humano ya no se percibe a sí mismo como separado de las cosas; más bien el mundo revela tanto su conexión interna como su relación con el ser humano.

Se puede concluir que no se trata de enfrentar a las diferentes formas de conocimiento, sino de presenciar el movimiento del propio pensamiento. De esta manera puede reconocerse el valor del positivismo y el pragmatismo. Por otro lado es importante reconocer una cierta jerarquía de las formas de conocimiento, en la que al positivismo y pragmatismo les corresponde la función de servir al «conocimiento orientado a la formación personal». Este último finalmente se pone al servicio del «conocimiento salvador» en el sentido arriba caracterizado. En este sentido, también hay que interpretar las observaciones de Steiner en el prefacio de la ‹Filosofía de la Libertad› (que se publicó más tarde como ‹Suplemento›): «Toda ciencia solo sería vaga satisfacción de la curiosidad, si no se es forzara por aumentar el valor de la personalidad humana». XVI.Rudolf Steiner, ‹La Filosofía de la Libertad›. GA 4.

La pretensión de este artículo ha sido aclarar por qué es necesario, bajo las condiciones de nuestros tiempos cambiantes, introducir en nuestra época una nueva consecuencia y seriedad del pensar, en una época en peligro de perder el valor del pensamiento y, por lo tanto, del ser humano en devenir. Esta seriedad también es necesaria para toda ciencia que busque ser algo más que una fábrica de conocimientos útiles, una ciencia comprometida con la ascensión del ser humano a su verdadero destino y a una conciencia de participación en el mundo espiritual.


Iris Hennigfeld.
20 de diciembre de 2018. Antroposofía en el Mundo. Número 12.
© 2014 Sociedad Antroposófica General, Dornach/ Suiza.

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